El peor consejo del mundo.

Espero estés muy bien y teniendo un término de semana imparable, irresistible y magnético,

¿Alguna vez te has enfrentado a una situación increíblemente difícil y el mejor consejo que te pudieron dar fue: “Sé tú mismo”?


Imagina que estás temblando de pánico antes de una presentación: manos sudando, corazón acelerado, cara roja, mente en blanco. Se acerca alguien de tu confianza y con muy poca empatía de tu estado te dice: no es para tanto, solo se tú mismo. Te quedas sin tener idea de cómo hacer eso, pensando, “pero si eso estoy haciendo”.


El problema con este consejo es que no se hace cargo de lo que a la persona que tienes enfrente le imposibilita realizar un despliegue de habilidades y fortalezas como lo haría habitualmente en un lugar de confianza o conversa 1 a 1. Este corresponde a uno de los grandes enemigos de la comunicación que trabájanos fuertemente en nuestros cursos.


Toda la carga emocional que sientes en esos momentos: nerviosismo, ansiedad y miedo, son respuestas de tu cuerpo con el propósito de ayudarte a sobrevivir y que te impiden pensar con claridad a raíz de la lluvia de neurotransmisores en tu cerebro asociados a tomar decisiones a velocidades impensadas, inconscientemente y escapar. La persona en frente tuya biológicamente no puede ser “ella misma”.